jueves, 1 de marzo de 2012


CORRIDO A
EMILIANO ZAPATA
Autor: Paco Chanona.
Por los campos de Morelos
se escucha cantar al viento
un canto que no envejece
un canto que se hace eterno;
Emiliano está en los cerros,
Emiliano no se ha muerto.
Su cuna fue Anenecuilco
cuna humilde y sureña
ahí nació Emiliano,
el caudillo campesino.
Un puñado de Valientes
siguieron a Emiliano,
se alzaron contra Porfirio
después contra de Madero;
para él primero el pueblo
y su gente fue primero.
Las leyes para Emiliano
nunca fueron letra muerta
le molestó el martirio
y la muerte de Madero;
jaló de nuevo a los montes
a su gente contra Huerta.
Como a las tres de la tarde
de un 10 de abril lo mataron
entrando por Chinameca
a donde llegó engañado;
por la traición de Guajardo
a balazos lo acabaron.
Y así, con pólvora y fuego
se fue escribiendo la historia
de Emiliano el campesino
de Emiliano el guerrillero;
se fue muriendo aquel hombre
su leyenda fue naciendo.


¡DESPIERTEN YA MEXICANOS!
Corrido popular
Despierten ya mexicanos,
los que no han podido ver,
que andan derramando sangre
por subir a otro al poder.
¡Pobre nación mexicana!
qué mala ha sido tu suerte;
tus hijos todavía quieren
mas en la desgracia verte.
Mira a mi patria querida,
nomás como va quedando;
que esos hombres más valientes,
todos los van traicionando.
¿Dónde está el jefe Zapata?
¿Qué esa espada ya no brilla?;
¿dónde esta el bravo del Norte
que era don Francisco Villa?
Fueron líderes primero
que empuñaron el acero;
hasta subir al poder
a don Francisco I. Madero.
pues cuando subió al poder;
a Pancho Villa y Zapata
los quiso desconocer.
Yo no he visto candidato
que no sea convenenciero;
cuando suben al poder
no conocen compañero.
Zapata le dijo a Villa:
–Ya perdimos el albur;
tu atacarás por el Norte,
yo atacaré por el Sur.
Ya con ésta me despido
porque nosotros nos vamos;
que termina el corrido:
Despierten ya mexicanos.




AL FRAGOR DE LA METRALLA
(El pulgo güero)
Calandrias y chuparrosas
Cruzando el cielo sereno
Vengan volando a cantar.
Las hazañas valerosas
De hechuras de un hijo bueno
Por amor a su mamá.
En la nación mexicana
Se alzaron los humillados
Fue horrible la matazón.
Y el hijo bueno a su madre
Cuidaba por todos lados
En plena revolución.

Hoy mi guitarra trovera
Tiene seis cuerdas de alambre
Para cantar donde quera
Lo de aquel tiempo del hambre.
En la cuidad y las afueras
Los víveres se agotaron
Ya no había mulas maiceras
 Y los perros se acabaron.
Las más finas señoritas
De todas las capitales,
Comían salvado en gorditas
Y a veces puros nopales.


 CORRIDO DEL PULGO GÜERO

Tenía un corazón tan ancho
Que pa llevarle comida
A su adorada mamá,
Dejó al batallón sin rancho,
La cantina sin bebida
Y sin agua la ciudad.
Era tan noble el buen hijo
Que por vestir a su madre
Hasta al alcalde encueró
Le quitó la ropa y dijo,
Qué buen tacuche de lana
Y como Adán lo dejó.
Brincando las nopaleras
Y las fincas señoriales
Como chivo garañón,
Cargó con 50 puercas
100 borregos sementales
Y un becerrito mamón.

Terribles tiempos aquellos
En que la gente esperaba
Jalándose los cabellos
A ver que diablos tragaba
Tocaban cese de fuego
Y los vecinos salían
Pero regresaban luego
Puro fusil conseguían.


Si fuera papel volara
Si fuera quien te escribiera
Quisiera ser estampilla
Y en ese sobre me fuera.



Calandrias y chuparrosas
Cruzando el cielo sereno
Vengan volando a cantar,
Las hazañas valerosas
De hechuras de un hijo bueno
Por amor a su mamá.


En la nación mexicana
Se alzaron los humillados
Fue horrible la matazón.
Y el hijo bueno a su madre

Cuidaban por todos lados

En plena revolución.




Cantares del Pueblo-Épica y Lírica del Corrido
Colección Privada
Reader´s Digest  México S.A de C.V.
1986
ISBN-968-28-0073-0
Páginas 60-69